En el DIF nos gusta el trabajo y nuestro propósito es que ese trabajo sea productivo, es decir, que genere los efectos que deseamos entre las familias, los sectores vulnerables y la sociedad en general.

En el DIF no descansamos. En el DIF mantenemos las puertas abiertas para atender a las familias que lo necesitan y sostenemos un ritmo permanente de actividad para cumplir nuestros objetivos.

En el DIF creemos en la gente. Creemos en la capacidad de la mujer. Creemos en el derecho de las familias a gozar de mejores oportunidades. Creemos en la sabiduría de nuestros adultos mayores. Creemos en la fortaleza de la juventud. Creemos en la esperanza de nuestros niños.

Por eso, en el DIF decimos que los niños son nuestro tesoro, es decir, lo más valioso que poseemos. Que los jóvenes son nuestro futuro inmediato, es decir, que están listos para realizarse el día de mañana. Que los adultos mayores son nuestros cimientos, pues ellos edificaron las bases que nosotros hemos aprovechado para seguir construyendo hacia el cielo.

En el DIF no emitimos juicios acerca de los problemas que enfrenta la sociedad, ni buscamos culpables, ni nos asustan los retos. En el DIF damos respuestas inmediatas y tratamos de resolver a fondo los asuntos.

En el DIF creemos que la armonía interna es indispensable para promover la armonía hacia el exterior. Por eso, nos consideramos una familia, es decir, una familia armónica que trabaja con mucho entusiasmo para apoyar al resto de las familias del estado.

En el DIF no nos sentimos arriba de las personas, sino al mismo nivel. No nos sentimos adelante ni atrás de las personas, sino al lado de ellas.

En el DIF creemos que para brindar amor, primero debemos sentirlo. Que para ofrecer serenidad primero debemos experimentarla. Que para entregar nuestro respaldo, primero debemos ser fuertes.

En el DIF no tenemos miedo del amor. Por eso queremos darlo a manos llenas. De forma constante percibimos que la sociedad, que las familias, que los individuos temen al amor y por eso lo ofrecen con cuentagotas, si es que llegan a ofrecerlo. En esa deficiencia inicial radican muchos problemas individuales y familiares que después se convierten en problemas colectivos.

Nosotros creemos, también, en la alegría. Por eso tratamos de que nuestro esfuerzo cotidiano esté lleno de alegría para brindarlo a todas las personas con las que tratamos. La alegría es para nosotros tan importante como los recursos y la capacidad institucional, pues con una mirada alegre hacia los demás todo comienza a resolverse.

Por eso, en el DIF consideramos que con amor y alegría fortalecemos a nuestras familias.

Eso es algo más allá de un slogan o una frase publicitaria: es una convicción.

Es una convicción porque sabemos que en el estado contamos con recursos, con infraestructura, con buenas leyes y con un buen soporte institucional. Lo que hace falta es aprovechar esos dones materiales con mucho corazón, es decir, con amor y con alegría, con emoción y con entusiasmo.

Decir “yo amo”, o “yo quiero”, implica un alto sentido de afinidad hacia otra persona. Implica, también, no tener miedo de las propias emociones y de nuestra propia sensibilidad. Por eso en el DIF no escatimamos las voces de amor y de cariño hacia los demás.

Cuando en el DIF decimos a los demás “yo los amo”, o “yo los quiero”, estamos asumiendo con toda plenitud nuestra ideología humanista, nuestra emoción de servicio y nuestra sensibilidad hacia la sociedad. Nuestro gran compromiso es brindar amor y cariño a todos los que acuden a nuestras oficinas o son beneficiarios de nuestros programas.

En el DIF creemos que nuestra sociedad asemeja un árbol de la vida. Que como todo árbol, vendrán ramas frondosas y buenos frutos si poseemos buenas raíces, bien asidas a la tierra.

Por eso, muchos de nuestros mejores empeños son para vivificar y fortalecer nuestras raíces como sociedad, como familias, como individuos. Por eso buscamos recuperar lo que nos hace auténticos -nuestra base cultural- y volvemos a cada momento la mirada a nuestros orígenes.

En el DIF, en suma, tenemos una filosofía que da sustento a nuestras acciones. Tenemos fines precisos. Tenemos ideales y tenemos mucho corazón para dar.

Porque con amor y alegría fortalecemos a nuestras familias, DIF estatal Colima